28 enero, 2008

1898: ¿QUÉ OCURRIÓ CON EL MAINE?


A las 21.40 horas del 15 de febrero de 1898, el acorazado de la U.S. Navy Maine explotó cuando fondeaba en el puerto de La Habana (Cuba). Murieron 266 soldados norteamericanos. Como consecuencia, Estados Unidos declaró la guerra a España, que como consecuencia perdió sus últimas colonias. Se acusó del atentado a los españoles...

Pese a que ha transcurrido más de un siglo, el suceso permanece todavía sin una explicación clara. Este mes, en número 31 de la revista Historia de Iberia Vieja correspondiente al mes de enero de 2008,el historiador Agustín R. Rodríguez examina a fondo el suceso. Este doctor en Historia y prestigioso profesor de la Universidad San Pablo es uno de los mejores conocedores del conflicto de 1898 que existe en el mundo. En su examen detallado y preciso de los hechos, concluye que no existe ninguna prueba para acusar a España de estar detrás del atentado, hipótesis que aún hoy se defiende en Estados Unidos.

Gracias a la información –de primera mano, y con fotografías muy desconocidas de cuando el Maine fue rescatado del fondo del mar en 1911– el doctor Rodríguez examina la posibilidad de que se tratara de un accidente en el interior del barco que fue aprovechado por Estados Unidos para culpar a España. Además, en la revista Historia de Iberia Vieja abrimos las puerta a una tercera vía: que no fuera ni un accidente ni un atentado provocado por españoles...

23 enero, 2008

¿EN DEFENSA DE MUSHARRAF? -2ª parte


Ayer informaba a través de este blog de que la operación que había concluido con la detención de 14 pakistaníes en Barcelona acusados de formar parte de una célula de Al Qaeda dispuesta a cometer un atentado tenía todos los visos de ser –en gran parte– una maniobra orquestada por los servicios de Inteligencia de Pakistán –el ISI– para fortalecer la figura del presidente y dictador Pervez Musharraf durante su gira por varios países de Europa, al tiempo que servía como "sustento" para la endeble versión oficial que él mismo había expuesto a la hora de explicar el asesinato de Benazir Bhutto el pasado 27 de noviembre. Explicaba en el texto expuesto que las pruebas contra los presuntos terroristas parecían endebles, pese a los comunicados oficiales que hacían ver lo contrario de cara a la opinión pública.
Ahora, hace apenas unas horas, el juez Ismael Moreno, del juzgado número 2 de la Audiencia Nacional, ha decidido enviar a prisión a 10 de los 14 detenidos el pasado fin de semana en el barrio de El Raval en Barcelona, justo unas horas después de que el Conseller de Interior de la Generalitat asegurara que no existían pruebas de que Barcelona fuera un vivero islamista ni de que los detenidos tuvieran objetivos señalados y la intención de cometer de forma inminente un atentado. Pero el auto del juez Moreno echa por tierra estas suposiciones, ya que asegura que, al menos tres de los capturados, pretendían inmolarse entre los pasados 18 y 20 de enero en algún punto de la red de transporte urbano de Barcelona. De acuerdo al juez, el grupo era una célula organizada que estaba aprovisionándose de material para cometer atentados y justificar su visión radical del Islam, según la cual la violencia sería una forma lícita de obtener metas político-religiosas.

Incógnitas del auto
El auto de juez está repleto de interrogantes y abre las puertas a numerosas cuestiones. Por un lado, se señala que los terroristas iban a cometer su atentado el mismo día en el cual fueron detenidos, pero esta afirmación entra en contradicción con la propia información judicial que señala que la célula se estaba aprovisionando de material explosivo y que "se encontraría muy próximo a conseguir plena capacidad operativa". Al mismo tiempo, fuentes consultadas por el autor señalan también que el material para construir explosivos incautado por la operación policial era realmente básico. De hecho, en la fotografía que ilustra estas líneas puede verse dicho material, a todas luces insuficiente para fabricar explosivos. "Llama la atención que se presenten unas pilas y cinta aislante como material terrorista", aseguran esas fuentes que, únicamente, ven elementos sospechosos pero insuficientes los temporizadores hallados, a la espera de conocer con precisión cómo eran.
Del mismo modo, llama la atención la contradicción entre la presunta inminencia -cuestión de minutos u horas tras las detenciones- del atentado y que el propio magistrado reconozca que lo hallado en posesión de los detenidos "carecía de la suficiente potencia destructiva para cometer atentados con garantías de causar estragos". De hecho, sólo se ha hallado una cantidad muy pequeña de nitroglucosa, en concreto 30 gramos, una sustancia que es inflamable pero no explosiva y que es sólo un componente menor en explosivos utilizados en otras ocasiones. Al mismo tiempo, también llama la atención que las primeras informaciones señalaban que el objetivo de los terroristas era una mezquita de simpatizantes de Benazir Buttho en Barcelona, si bien en el auto se corrigen las primeras informaciones y se señala que el objetivo era la red de transporte urbano.

Sospechas sobre la Inteligencia de Pakistán
Como ayer informaba, el origen de la operación estaba en el aviso ofrecido por los servicios de inteligencia de Pakistán, el ISI, y también de Francia, que habrían cumplido el papel de transmisores de dicha información. Curiosamente, ayer mismo se reunían los presidentes de ambos países y Sarkozi aseguraba que confiaba plenamente en el dictador Musharraf para acabar con el terrorismo en su país. Y hoy, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, se reunía en Davos (Suiza) con el mismo dictador y afirmaba lo mismo. Curiosamente, la operación de Barcelona ha reforzado a Musharraf en el sentido de dar crédito a sus discutidas afirmaciones respecto a la implicación de Al Qaeda en los atentados de su país, especialmente en referencia a la muerte de Benazir Bhutto.
Sirva añadirla referencia a un caso similar ocurrido el 14 de abril de 2002, cuando fue detenido en Barcelona el ciudadano argelino Ahmed Brahim. En aquella ocasión –pese a las dudas generadas desde el principio– se insistió incluso por parte del Gobierno que Brahim era el tesorero de Bin Laden y uno de los principales líderes de Al Qaeda, además de ser un financiador del grupo y de estar involucrado en los sangrientos atentados del verano de 1998 en Kenia y Tanzania. También en aquel caso el juez Ismael Moreno fue quien encabezó la operación. Sin embargo, con el paso del tiempo, las acusaciones que generaron portadas y titulares a toda página sobre Brahim en todo el mundo se fueron se fueron rebajando –ya sin la misma atención por parte de la opinión pública– hasta que cinco años después, el juicio que se dirimió contra él acabó sólo con la acusación de crear un página web con ideología radical y mensajes llamando a la guerra santa. Y aunque todavía la Justicia atiende las solicitudes de la Defensa, lo cierto es que las informaciones originales que hacían de Brahim el número 2 de Al Qaeda en Europa se demostraron totalmente exageradas. Independientemente de la ideología radical de los detenidos, de su filiación y relaciones presuntas con islamistas violentos, ¿se ha podido exagerar o provocar por parte de los servicios de inteligencia del ISI o similares dicha exageración para beneficiar a Musharraf justo en el momento en que se encontraba de visita por Europa? No olvidemos que hablamos de un dictador que tiene a su disposición a los servicios de Inteligencia más oscuros y siniestros del planeta.

¿EN DEFENSA DE MUSHARRAF?


Nos hemos vuelto locos al completo. El presidente pakistaní Pervez Musharraf es un dictador, pero tal como están las cosas parece que está del lado de los "buenos". Y entonces, el mundo entero parece entregarse a él de forma decidida. Aún recuerdo una entrevista que efectué a un miembro de su gobierno allá por el año 2004. La conversación –que publiqué en mi libro La Jugada Maestra (Temas de Hoy, 2004), ya agotado– fue reveladora. En ella, este hombre miembro de una familia de corte aristocrático y a la que pertenecen otros miembros del gobierno, me reconoció de forma abierta que los servicios secretos de su país habían colaborado de forma abierta en la preparación de los grupos islámicos que ahora están en la órbita de la presunta Al Qaeda.
Durante la conversación confirmó que los guerrilleros islámicos que resistieron la invasión rusa en Afganistán durante los años ochenta “fueron entrenados por Estados Unidos y también por nosotros, pero el problema llegó después, una vez que el ejército ruso se retiró. No se supo qué hacer con aquellos luchadores que estaban allí, sin objetivo… Eran guerreros para quienes la vida y la muerte significaba lo mismo”. Y esos soldados fueron el gérmen de Al Qaeda y los talibanes. Fueron utilizados para ello.
“El propio Bin Laden fue una creación nuestra fruto de esa colaboración del ISI con los americanos”, confesó. Y aunque no se atrevió a confesarlo de forma abierta, Taqfahs no negó que las acusaciones de que el servicios de inteligencia de Pakistán, el ISI, y los servicios de inteligencia americanos estuvieran detrás de ciertos actos terrorista: “Estados Unidos es un país amigo y de los amigos no se puede pensar nada malo. Aunque fuera cierto todo lo que se dice, no vamos a perder el sueño por eso”, concluyó cuando le cuestionamos sobre el hecho de que varios de los implicados en el 11-S buscaran refugio en Pakistán horas antes de los atentados, tras recibir ciertas cantidades de dinero que fueron enviadas a Estados Unidos por orden del entonces jefe de los servicios de Inteligencia de este país, el general Mahmood Ahmed.

El sospechoso asesinato de Bhutto
Todo esto viene al hilo de la muerte de Benazir Bhutto en un atentado en Rawalpindi el pasado 27 de noviembre. Del atentado, nada más producirse, se culpó a Al Qaeda, pero no fue el gobierno de Pakistán quien lo hizo en primer término. Fueron los medios de comunicación en su conjunto, en todo el mundo, y especialmente presuntos expertos en relaciones internacionales, quienes con su habitual estilo señalaron de inmediato a la red de Bin Laden. De esta forma se puso en bandeja a Musharraf la explicación oficial, que llegaría unas horas después repleta de sombras y dudas. Y así, la lectura que quedó fue que Al Qaeda mató a Butho porque era moderada y los radicales islamistas no la querían ver en el poder, puesto que todo apuntaba a que ganaría las elecciones que se suspendieron a consecuencia del crimen (y el mundo entero calló ante la suspensión: ¿qué hubiera pasado en España si se hubiera tomado esa decisión a raíz del 11-M?). Una suspensión que, de forma indiscutible, benefició a Musharraf.
También todos los medios se olvidaron de la auténtica historia de la ex primera ministra fallecida por tan execrable crimen. Hubo tendencia a hagiografiarla, sin que nadie recordara que fue ella quien, durante su segundo mandato entre 1993 y 1996, tomó la decisión de apoyar y financiar a los talibanes que luchaban por el control de Afganistán. También todos se olvidaron de que caminaba allá donde iba con su velo a la cabeza; con las cosas que se han dicho últimamente sobre el uso del velo y su relación con posturas radicales... Pero a ella, en Occidente, se le perdonó ese licencia sabe Dios por qué. Sin olvidar que los casos de corrupción protagonizados por ella durante sus mandatos fueron de los más escandalosos que recuerda la historia moderna.

El gobierno de Pakistán y su colaboración secreta con terroristas
Lo cierto es que la versión oficial es un camelo. Nadie se la cree en Pakistán. La propia Buttho se había visto obligada a denunciar su situación antes de ser asesinada. Incluso había señalado la implicación del ISI en los grupos terroristas. También dijo que los servicios de inteligencia de su país estaban vinculados al 11-S. De eso sí se olvidaron todos los grandes medios y, especialmente, aquellos que hagiografiaron la figura de la líder del Partido del Pueblo. Curiosamente, a las pocas semanas de ocurrir el suceso, la misma CIA –que históricamente siempre ha defendido la verdad, ¿o acaso no?– ofrece su propia versión según la cual fue Al Qaeda la culpable del atentado, saliendo pues en defensa del dictador pakistaní y su teoría respondida por la realidad. Eso sí, todas las pruebas, testimonios e indicios apuntan a que el atentado en el que murió Buttho no se parecía en nada a la película de los hechos narrada por Musharraf.

Operación contra Al Qaeda en Barcelona
Y, hace tan sólo unos días, en Cataluña se lleva a cabo una operación durante la cual se detiene a 14 islamistas que formaban parte de una presunta célula de Al Qaeda. En las primeras informaciones, se señaló que disponían de material para atentar y que estaban despertándose –pues célula durmiente era…– para provocar un atentado suicida en la Barcelona. Y sin que nadie enarbolara los principios de nuestra Constitución, que defiende el derecho a la inocencia de las personas, todos los expertos se pusieron a hablar de cómo Barcelona se ha convertido en un vivero de pakistaníes radicales que recibían órdenes desde su país para causar una masacre. Pero esos principios constitucionales sólo se defienden cuando interesa; sorprende comprobar que quienes menos los respetan son, fundamentalmente, quienes más dicen defender sus artículos. Y quienes ahora, parece, se ponen a defender a Musharraf, que no ha visto una constitución democrática en toda su vida.
Pero a estas alturas –23 de noviembre, a primera hora– las cosas se están complicando para la Audiencia Nacional a la hora de interrogar a los sospechosos. Algo no encaja, pero era totalmente previsible. Y es que, pese a que desde un principio se había señalado la incautación de material para fabricar bombas, y los cuerpos y fuerzas de seguridad que habían llevado a cabo la operación fotografiaron ese material, a pocos pareció llamarles la atención lo que se veía en esas fotografías: unos cronómetros que eran suceptibles de ser utilizados como temporizadores, puntas de acero que podría ser metralla y... varios metros de cable y cinta aislante (dos pruebas realmente "asombrosas"). Eso era todo, salvo que las primeras informaciones hacían alusión a que los islamistas pakistaníes disponían de un material químico explosivo. Decían que era peróxido de acetona, pero durante las últimas horas los agentes encargados de la investigación han pedido más tiempo para formular cargos –bendita democracia: si el malo no es malo a tiempo entonces "ampliemos el tiempo"– porque el material químico que se ha encontrado eran 30 gramos. Y claro, como que era poco... Pero es más: ¡no era el temido peróxido de acetona sino nitrocelulosa! ¿Y que es la nitrocelulosa? Pues no se trata de un explosivo, sino de una sustancia química que se elabora para fabricar sustancias como tintes o barnices. Ciertamente, es conocida como algodón pólvora, porque es inflamable y deflagrante si se une a otras sustancias y se utiliza en cantidades importantes, pero no es un explosovo, ni una bomba, ni nada similar. Este hecho es lo que ha obligado a las autoridades a buscar algo más para fortalecer las acusaciones iniciales.

Operación orquestada desde Pakistán
Ya conocemos algo más sobre la operación que, al parecer, se inició tras un llamamiento del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) a la Guardia Civil para que actuara. Al parecer, la fuente original que ha causado estas detenciones es el ISI de Pakistán. Sí, han leído bien, esos agentes secretos involucrados en la creación y potenciación de grupos violentos en Pakistán y a quien todos apuntan como responsables directos o indirectos de la muerte de Buttho. De acuerdo a lo que se ha filtrado, un pakistaní tenía previsto viajar a Barcelona. Ese pakistaní estaría vinculado a los grupos radicales de la órbita de Al Qaeda, pero siempre según la Inteligencia derivada de la dictadura de Musharraf. Dicha información habría sido reforzada por la Inteligencia de Francia, y por el hecho de que los detenidos hubieran caminado con mochilas hacia una mezquita en donde permanecieron tres días. Todo es realmente endeble...
Según las informaciones filtradas, la información procedente de Pakistán señalaba que podrían estar preparando un atentado suicida contra una mezquita frecuentada por pakistaníes moderados que se encuentra en Barcelona. Además, los habituales de esa mezquita serían seguidores de Bhutto, lo que les convertía en objetivo del grupo detenido que, según esas mismas fuentes, podría estar vinculado a otros colectivos de la órbita de Al Qaeda como Takfir y Lashkar e Toiba. No estaría de más que los expertos en terrorismo recordaran que Takfir sí es un grupo de ideas que podrían considerarse "radicales" pero rotundamente opuesto a Al Qaeda y que Lashkar –"La Armada de los Puros"– es una organización vinculada a la lucha por Cachemira que nada tendría que ver con Al Qaeda y que, según sus líderes, repito, ¡según sus propios líderes!, en declaraciones recogidas por Associated Press, trabajan con el apoyo del gobierno pakistaní de Musharraf y el ISI. Y que, precisamente, este era uno de los grupos sobre los cuales Buttho había señalado que podrían estar vinculados a las cloacas del poder liderado por Musharraf.

Gira europea de Musharraf
Casualmente, el presidente dictador de Pakistán ha dicho que se siente triste por el hecho de que 12 de los 14 detenidos sean nacidos en su país. Eso sí, nada se ha dicho sobre su abatimiento respecto a las sospechas de que pertenezcan a grupos vinculados a su propio gobierno. Aunque hay más: la desarticulación del grupo ocurre apenas unos días antes de que Musharraf inicie una gira por diversos países europeos, en los cuales va a defender su honestidad en la lucha contra Al Qaeda y su versión del atentado que causó la muerte de Buttho.
Ahora, gracias a lo sucedido en Barcelona y que ha tenido repercusión en el mundo entero, va a tener más fácil hacer creer a la comunidad internacional y a la opinión pública la versión oficial del atentado contra Bhutto que viene a explicar a Europa. Pero claro, así es muy sencillo: él mismo inició la operación que acabó con la operación de Barcelona contra los pakistaníes que pertenecen supuestamente a Al Qaeda. Más preocupante es el hecho de que las inteligencias europeas no se hayan planteado como posible esa maniobra y hayan colaborado a fortalecer una versión oficial que no se sostiene.

08 enero, 2008

¡YA A LA VENTA! HISTORIA DE IBERIA, nº 31


Desde hace unos días, ya está a la venta el número 31 de la revista Historia de Iberia Vieja. Lógicamente, al tratarse del primer número del año 2008, el asunto que me propuse que no podía pasar desapercibido es que se cumplen 200 años del comienzo de la Guerra de la Independencia. En este número –y es además el tema de portada– la revista que dirijo ha decidido hablar sobre las guerrillas y su importancia en la victoria española sobre Napoleón. De la mano de investigadores de primer nivel, exponemos cómo esta contienda fue la primera guerra moderna de la historia, en la cual la resistencia en forma de guerrillas fue decisiva. Seguramente, el mundo del siglo XIX en adelante no podría comprenderse sin este fenómeno.

Además, hemos decidido incluir una serie de asuntos fascinantes. Exponemos la verdadera historia de los barcos negreros que viajaron hacia América y analizamos la figura del Papa Luna, un personaje temido, respetado y odiado a partes iguales que, convertido en el papa español Benedicto XIII, se movió con astucia por uno de los periodos más turbulentos de la historia de la Iglesia: el cisma de Occidente.

Contamos una historia que no debe olvidarse para no repetir errores del pasado: la historia del hambre en España. También exponemos un trabajo sobre los acueductos romanos (¿cuánta gente imagina que estos monumentos nacieron con la vocación de pasar desapercibidos?), el origen del dinero en España, las huellas en nuestro territorio de Aníbal, descubrimos para el lector la república de Salé (república creada por los moriscos expulsados por Felipe III), el origen del dinero en España, etc.

También exponemos un estudio del historiador Agustín Rodríguez sobre el hundimiento del buque norteamericano Maine en 1898. A consecuencia de aquello, Estados Unidos decidió entrar en guerra contra España, país al que se acusó de estar detrás del atentado. Los datos que ofrecemos demuestran que aquella acusación fue rotundamente falsa e infundada. Y, cómo no, continuamos con nuestras secciones y os presentamos a un gallego que desarrolló la primera calculadora, la historia de la ecología en nuestro país y más páginas dedicadas al mundo de los libros y el cine de historia, con la crítica de uno de los mejores comentaristas españoles, Josemanuel Escribano.

Os aseguro que se trata de un número absolutamente fascinante. ¿Quién ha dicho que la historia no puede ser entretenida? Desde luego, nadie que sea lector de esta revista lo puede afirmar.

27 diciembre, 2007

"¿POR QUÉ NO TE CALLAS?" OTRA VERDAD INCÓMODA (2ªPARTE)


Hace algo más de un mes, publiqué la primera parte de este serial sobre el golpe de Estado que se vivió en Venezuela en 2002. En aquel entonces, estaba fresco en la memoria el "¿por qué no te callas?" que le espetó el rey de España a Hugo Chávez. Entendí que venía bien conocer la verdad sobre el golpe y conocer si el presidente venezolano tenía o no tenía razón respecto a la participación de elementos extranjeros –incluidos españoles– en aquel intento de arrebatarle el poder. Las críticas a Chávez no han cesado desde entonces; y lo grave es que la mayor parte proceden de la falta de información que tiene la sociedad española, a menudo contaminada por determinados intereses que han provocado que la imagen que exista del bolivariano sea nefasta. Con sus modos y ademanes, él no ha contribuido mucho a lo contrario. Expondré a continuación la segunda parte de ese texto prometido sobre el citado Golpe. Los datos hablan por sí solos.

Crónica de una insurrección programada
El golpe se produjo el 11 de abril de 2002, apenas medio año después de que el mundo sufriera los atentados del 11-S. Aparentemente, el asalto al poder se produjo de forma espontánea tras una manifestación en la cual fallecieron varias personas abatidas por francotiradores que, en apariencia, eran soldados próximos al presidente Chávez. Aquello provocó una rápida reacción popular, encabezada por determinados partidos de la oposición y por grupos empresariales, a quienes prestaban su colaboración determinadas facciones del Ejército y los cuerpos de seguridad. Horas después, los insurgentes tomaron el Palacio de Miraflores, la sede de la presidencia del Gobierno.

Los medios de comunicación de todo el mundo informaron al instante de lo que sucedía en las calles de Caracas. Todas las noticias rezumaban un profundo deseo de que el Golpe concluyera con éxito. Al fin y al cabo, la imagen que nos habían vendido de Chávez era la de un dictador y, por una vez en la vida, el mundo occidental parecía ver con buenos ojos la caída de uno de esos militares sudamericanos tan proclives a soslayar los derechos humanos. El problema es que no siempre es verdad aquello que nos transmiten desde el Poder.

Cuando el día 12 de abril se anunció la renuncia de Hugo Chávez, hubo alharacas en la Tierra. Al parecer, un avión lo enviaría a Cuba o a algún otro país dispuesto a acoger al depuesto mandatario al tiempo que el líder patronal Pedro Carmona se autonombraba nuevo Presidente del Gobierno. Sin embargo, apenas 48 horas después de que se iniciaran las hostilidades, Chávez lograba detener el proceso y salvar su pellejo gracias a que los militares fieles al bolivariano actuaron de espaldas al golpista.

He de reconocer que, por aquel entonces, servidor era de los muchos que seducidos por las informaciones veían a Chávez como un auténtico lunar para la estabilidad de América. Además, aquellas noticias terribles sobre la actitud de los agentes de seguridad de Chávez resultaba intolerable en un líder demócrata: “Las fuerzas del orden lanzaron gases y dispararon a discreción”, se leía en un teletipo de la agencia Reuters. “Los partidarios de Chávez y las fuerzas del orden cargaron contra los manifestantes”, rezaba otra noticia de Associated Press. “Testigos relataron como miembros de la Círculos Bolivarianos próximos a Chávez se situaban en azoteas y empezaban a disparar”, pudo leerse en otra información publicada en España. Y así una y otra noticia... La “ola” llegó también a España, en donde un periódico de tirada nacional publicaba la mañana del 13 de abril la siguiente información: “Las víctimas cayeron en extrañas circunstancias, supuestamente a manos de francotiradores apostados en los edificios adyacentes. Esta teoría ha sido corroborada por los máximos dirigentes del empresariado y los sindicatos, quienes responsabilizan directamente a Hugo Chávez de las muertes: ‘Chávez se ha manchado las manos de sangre. El Gobierno tiene que asumir la responsabilidad. Francotiradores con armas de guerra han causado muertes que de ninguna manera es responsabilidad de los organizadores de la marcha’.”

Crimen para justificar el golpe
Pensaba que todo había ocurrido así hasta septiembre de 2003. Para entonces, ya manejaba determinadas informaciones que situaban a Estados Unidos tras el intento de derrocar a Chávez. Seguía siendo uno de los muchos que tenía el cerebro lavado por culpa de la auténtica campaña de desprestigio iniciada contra el insólito Presidente hasta que tuve un encuentro en Barcelona con varios inmigrantes venezolanos. Varios de ellos habían dado forma a una organización que tenía por objeto que se conociera la verdad sobre la realidad de aquel país hermano. Defendían las acciones de Chávez ya que se estaba demostrando que eran la mejor vía de salida para la pobreza de su país. Me dieron datos y referencias que me hicieron pensar, pero lo que de verdad me impresionó fue haber conocido a uno de aquellos hombres que recibió un balazo durante las manifestaciones del 11 de abril de 2002. Vio la cara de quien le disparó. Sabe quiénes eran: “Se trataba de los policías que apoyaban el golpe”. Y empecé a comprender que los medios de comunicación habían faltado a la verdad impulsados por las grandes televisiones venezolanas, controladas por los partidos opuestos a Chávez. Tanto es así que las víctimas no eran los opositores del presidente, sino sus defensores, porque fue a ellos a quienes se les había disparado a discreción. El testigo directo de aquella masacre y defensor de las políticas en beneficio de los más necesitados, quedó postrado para siempre en una silla de ruedas, pero le quedaba su voz, y la alzaba, la alzaba para quienes quisieran escuchar una verdad a la que medio mundo hacía oídos sordos.

La ejecución del golpe siguió las pautas de los atentados para los que se ofrece una versión que tiene por objeto desencadenar una serie de consecuencias. Si se lograba transmitir con éxito la versión de los golpistas, la opinión pública se sentiría enervada y entregaría su voluntad a quienes pretendían restablecer el orden democrático. Al mismo tiempo, si dicha versión se extendía hacia el exterior del país, la comunidad internacional acabaría por admitir la “legitimidad” del Golpe. En realidad, el plan es ciertamente parecido al que se activó tras el 11-S, sólo que en esta ocasión los actores y el escenario resultaban diferentes, aunque el autor del guión y el director de orquesta bien parecen el mismo.

Los medios de comunicación hicieron su “trabajo” de forma y manera extraordinaria. Algunos de ellos a sabiendas de que formaban parte del plan y otros engañados por lo que parecía la versión más razonable de los hechos. Casi todos esos medios acusaron de inmediato a Chávez de haber ordenado matar a los manifestantes. Especialmente implicada en divulgar esta versión se encontraba Univisión, cuyo dueño es Gustavo Cisneros, el hombre más rico del país y viejo amigo y compañero de negocios de la familia Bush. Analistas como el escritor Edgar González Ruiz lo consideran como uno de los principales inspiradores del Golpe de Estado en un trabajo titulado Los turbios negocios de los Bush en Venezuela (Rebelión.org, 23 de junio de 2004). Incluso publicaciones norteamericanas como Newsweek se hicieron eco de las denuncias del legislador Pedro Pablo Alcántara, para quien el asalto fue coordinado desde las oficinas de Cisneros en Venevisión, la filial local de su emporio, en donde se reunieron durante el Golpe el propio Cisneros con Pedro Carmona y con el presidente de la Conferencia Episcopal, Baltasar Porras, que también apoyó el Golpe habida cuenta de que Carmona era un destacado miembro del poderoso grupo eclesiático Opus Dei.

Ante la gravedad de los hechos, los manifestantes se mostraron a favor de cualquier intento por derrocar a Chávez. Se quiso dar la impresión de que el asalto al poder fue improvisado, popular y casi legítimo: “El pueblo de Venezuela derroca a Chávez”, se leyó en la primera plana de un diario español. Y aquella se convirtió en una opinión generaliza en casi todos los periódicos. No los culpo; posiblemente, ellos también fueron víctimas de esa ola de desinformación.

Al mismo tiempo que Carmona, Cisneros y los suyos llamaban asesino a Chávez, el Presidente español recibió desde la siguiente información por telegrama: “Los tres francotiradores pertenecían a la Policía Metropolitana de Caracas, a la policía del municipio de Batura y a la policía del municipio Chacao, todos ellos controlados por partidos opositores de Chávez”, escribió el embajador español. Lo que sí resulta extraño es que Aznar no reconociera públicamente que disponía de estos datos. Pero él no fue el único: “Manifestantes oficialistas, bajo las órdenes de Chávez, dispararon a manifestantes desarmados y pacíficos, causando 10 muertos y 100 heridos”, señaló el portavoz de la Casa Blanca el mismo 12 de abril. A la campaña también se sumó el Departamento de Estado: “Los eventos del día de ayer resultaron en un gobierno de transición. Aunque los detalles no están claros, acciones fomentadas por el gobierno provocaron la crisis de ayer y Chávez dimitió”, señaló Colin Powell, que tuvo arrestos de afirmar lo siguiente: “Los medios, de manera muy valiente, mantuvieron informado al pueblo”, añadió, olvidando que no sólo distorsionaron la realidad sobre quiénes habían abierto fuego, sino también ignorando que justo antes de ser destituido, cuando Chávez se dirigió por televisión al país, unas “repentinas” interferencias impidieron que pudiera escucharse lo que decía. A esto le llaman “actitud valiente”... (continuará)

04 diciembre, 2007

HISTORIA DE IBERIA VIEJA, NÚMERO 30


Ya está a la venta el número 30 de la revista Historia de Iberia Vieja. Espero que el número sea de vuestro agrado, porque los contenidos no pueden ser más interesantes. Como podéis ver, la portada está dedicada a un pensador universal, a un hombre que fue condenado por "impertinente", es decir, por ser la conciencia del Imperio romano. Me refiero a Séneca, cuya mención evoca sabiduría y conocimiento. Además, este número ofrece un amplio reportaje sobre la figura del añorado Juan Antonio Cebrián, el creador del mítico programa La Rosa de los Vientos de Onda Cero, que falleció el pasado 20 de octubre. Es un texto efectuado con todo el sentimiento posible, intentando acercar al lector la figura de este comunicador y divulgador de Historia y conocimiento.

Además, la revista ofrece un dossier con varios reportajes sobre el mundo de la historia del espionaje español. Podréis leer todos los datos sobre un personaje bastante desconocido, llamado Juan Pujol, alias Garbo, que pasa por ser uno de los hombres más decisivos de la Segunda Guerra Mundial. Y es que a Garbo se le debe el mérito de haber tejido entre bambalinas la derrota de Alemania en la guerra. Posiblemente, el espía más determinante de toda una época. Además, también podéis leer una exposición sobre la figura de los espías en las cortes reales desde hace siglos, especialmente de la influencia que tuvieron en la época de Felipe II.

Todos los temas son realmente interesantes. Y es que además de los citados, podéis conocer la historia de los corsarios españoles, cómo eran los torneos medievales (por Richard Barber, conocido medievalista inglés), las religiones de los primeros habitantes de la Península, la figura de los Almogávares, la verdadera historia -con imágenes espectaculares- del crucero Reina Regente, que se perdió hace más de un siglo en aguas del Estrecho (cuenta la historia Marcelino González, que es el subdirector del Museo Naval de Madrid) o el hallazgo en España de piezas de la civilización egipcia (explicadas por el doctor en Historia José Miguel Parra).

Estoy seguro que vais a disfrutar de la lectura de este número.

Y una vez más, os tengo que pedir disculpas por no poder actualizar el blog a la velocidad que quisiera. La dirección de la revista y la presentación del programa La Rosa de los Vientos ocupa mucho tiempo, pero en estos mismos días encontraréis muchas sorpresas en estas páginas. Eso sí, mientras tantas, disfrutad del número 30 de Historia de Iberia Vieja.

13 noviembre, 2007

"¿POR QUÉ NO TE CALLAS?" OTRA VERDAD INCÓMODA (PARTE 1ª)


El pasado sábado 10 de noviembre, durante la celebración de la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile estalló el escándalo cuando el Rey de España alzó la voz y mandó callar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuando éste interrumpía a su homólogo español Rodríguez Zapatero para calificar como fascista al anterior mandatario español, José María Aznar. Nadie desconoce lo sucedido. Y analizado con frialdad, nadie puede sentirse satisfecho. Cierto es que la insistencia de Chávez en sus alusiones resultaba incómoda per se y reiterativa hasta conseguir nulidad argumental. Y más cierto es que, pese a que la reacción del Rey de España ha sido aplaudida y defendida en España, nadie puede justificarla y perjudicará gravemente la imagen de España en América y contribuirá a reforzar posiciones críticas contra la actitud de la "madre patria". "¿Por qué no te callas?", dijo Juan Carlos I, el único jefe de Estado no electo que participaba en la cumbre al mandatario que -guste o no- entre todos los asistentes más veces ha resultado elegido en las urnas.

Tras esta polémica subyacen muchos elementos trascendentes que iré desgranando en varios capítulos en relación al golpe de Estado fallido que apartó durante dos días del poder a Chávez en 2002. Según el mandatario venezolano, España tuvo una participación notable en aquel golpe. Precisamente, sobre este asunto escribí todo un capítulo en mi libro El Gobierno Invisible (Ed. Espejo de Tinta), fruto de una larga investigación. A continuación, recuperaré parte de esa información que puede servir para comprender mejor la situación. Para ello, nos situamos en el 18 de noviembre de 2004.


Un fiscal incómodo

Eran las 21.45 horas cuando aquel jeep que circulaba por la avenida Las Ciencias de Caracas (Venezuela) estalló en mitad de la calzada. Nada se pudo hacer para salvar la vida del único ocupante del vehículo…

Los autores del atentado habían investigado a conciencia su objetivo. Sabían de sus hábitos, de sus costumbres, de sus rutas. Conocían sus puntos débiles. Fruto de ese trabajo previo dedujeron que el mejor momento para montar el operativo era entre las 18.00 y 21.00 horas. Durante ese tiempo el coche permanecía estacionado en las inmediaciones del Instituto de Investigaciones Policiales, en donde su conductor asistía a un cursillo sobre criminología. Abrieron el vehículo y bajo el asiento colocaron una cápsula de 250 gramos de C-4, un brutal explosivo militar fabricado por Estados Unidos. Unido a la bomba, los autores de la matanza colocaron un teléfono móvil que se activaría a distancia actuando como iniciador de la explosión. Luego sólo hubo que esperar: el conductor tomó el coche y cuando los terroristas decidieron que era el momento, activaron el receptor y la bomba estalló.

La víctima se llamaba Danilo Anderson. Era uno de los más valientes fiscales del país. En aquellas fechas llevaba entre manos un caso especialmente delicado y grave, pues trataba de depurar responsabilidades penales para procesar a los responsables e instigadores del intento del golpe de Estado que el 11 de abril de 2002 a punto estuvo de derrocar al presidente venezolano Hugo Chávez. Lo que estaba encontrando Anderson en su investigación apuntaba directamente a algunos líderes opositores, así como importantes empresarios venezolanos, vinculados, todos ellos, al entorno de varios líderes mundiales. Y, detrás de éstos, una colección de think-tank o "laboratorios de ideas", a los que dedico el contenido del libro El Gobierno Invisible.

Las investigaciones dieron pronto con parte de los responsables del atentado, pero cuando iban a ser detenidos alguien los mató, alguien que no tenía ningún interés en que se conociera la verdad...


«España apoyó el golpe»

Pocos días después de aquel suceso el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, visitó España. La ocasión fue aprovechada por Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores, para desvelar en un programa de televisión que el anterior gobierno español había apoyado el golpe de Estado en Venezuela. De hecho, el ex presidente José María Aznar fue uno de los primeros líderes mundiales en reconocer como nuevo presidente a Pedro Carmona, el empresario que lideró el golpe y que se autoproclamó nuevo máximo mandatario.

Las declaraciones de Moratinos provocaron una intensa polémica. Varios medios de comunicación se echaron al cuello del ministro y en una cadena de radio se rebautizó al líder de la diplomacia española con el apodo de «desatinos». Por su parte, el Partido Popular, en la oposición desde el 14-M pero al frente del gobierno cuando tuvo lugar el golpe, pidió la dimisión del ministro, que, sin embargo, fue ratificado y defendido por el propio presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.

Moratinos se vio obligado a comparecer en el Congreso de los Diputados para justificar sus denuncias. Durante su exposición mostró telegramas que certificaban cómo las comunicaciones que mantuvieron en los días del golpe el presidente Aznar y el embajador de España en Venezuela, Manuel Viturro, estaban encaminadas a apoyar a los golpistas, circunstancia que quedó demostrada con otros documentos y pruebas presentadas por el ministro. Sin embargo, los medios de comunicación fueron excesivamente tibios a la hora de reflejar el contenido de aquella comparecencia.

Ese día volvió a demostrarse que existe en España un verdadero prejuicio respecto a la situación política en Venezuela. Tanto se ha alterado la realidad que, si usted pregunta por la calle a cualquier ciudadano, lo más seguro es que piense y crea que Hugo Chávez es un golpista de esos que tanto han abundado en América en las últimas décadas. Su imagen, embutido siempre en un traje militar de campaña, y sus aires histriónicos han sido utilizados para tergiversar una realidad de la que hablan los números, números que dicen que Venezuela creció económicamente en el año 2005 más que ningún otro país del mundo. Se proporcionaron millones de hectáreas a más de cien mil campesinos sin tierra y se pusieron en marcha once mil centros de salud que han reducido a la mitad la mortalidad infantil del país. Sin embargo —y ahí radica el problema— Venezuela crece de espaldas a las sombras que dirigen el mundo desde el 11-S, si bien sería incauto negar la existencia de serios problemas de seguridad y burocracia en el país, que impiden la aceleración del reparto entre los ciudadanos de los beneficios que genera el petróleo.

Con permiso de la Cuba de Fidel Castro, Venezuela y Hugo Chávez se han convertido en los más preclaros enemigos de Estados Unidos en Latinoamérica. Las razones de ese enfrentamiento hay que buscarlas —por enésima vez— en el oro negro. De hecho, Venezuela proporciona el 19 por ciento del crudo que se consume en Estados Unidos, lo que lo convierte en el segundo suministrador del país después de Arabia Saudí. Todo esto quiere decir que el petróleo del país caribeño se ha convertido en fundamental para Washington y sus empresas petroleras aliadas, cuyas riquezas dependen en gran parte de que puedan participar del negocio de la extracción de crudo en Venezuela.

Así las cosas, en Washington no están dispuestos a admitir que Hugo Chávez prosiga en el poder. Y es que si su política de reformas triunfa, todo el continente americano interpretará que la ideología del peculiar presidente es la correcta para salir de la pobreza. Carlos Andrés Pérez, el presidente que precedió a Chávez, convirtió a Venezuela en un país aliado y el petróleo que producía seguía siempre el rumbo marcado por las poderosas empresas norteamericanas. Incluso en los periodos de precios altos, Estados Unidos instaba a sus empresas, tal y como indica Ignacio Álvarez Peralta en su obra Asalto a Bagdad (Editorial Popular, 2003), a contribuir al Sistema reinvirtiendo parte de sus ganancias en la Bolsa de Wall Street, lo cual resulta extraordinariamente rentable en épocas como las actuales, en las que un dólar infravalorado alimenta las inversiones extranjeras en el país. Sólo de ese modo puede equilibrarse la balanza entre importación y exportación, equilibrio que se quebró durante los años noventa y que resultaba necesario recuperar.

Por ello, si el dólar baja y el petróleo sube no es por una crisis sino porque conviene a la economía norteamericana, pero el plan sufriría dificultades si países como Irak, Irán o Venezuela lo desafían. En este contexto, el anuncio de Chávez de negociar el petróleo en euros también supone un serio revés para la Casa Blanca. Frente a todos estos riesgos para el gran capital se inició una campaña de acoso y derribo contra Hugo Chávez. El plan incluía operaciones encubiertas, el patrocinio y financiación de grupos opositores al presidente venezolano y la colaboración del países próximos a Venezuela que se pusieran del lado de Estados Unidos.

Para la consecución de este plan, España ha sido un elemento fundamental. Hasta el 2004, el gobierno estuvo del mismo lado de Estados Unidos; además, la colaboración se plasmó en una masiva venta de armas a Colombia y en la decisiva participación en la trastienda del golpe de Estado mediante el cual se intentó derrocar a Hugo Chávez… (Continuará)