09 febrero, 2010

ENTREVISTA Y SORTEO DE LIBRO "MENTIRAS POPULARES"


Todavía puedes participar en la entrevista a Bruno Cardeñosa que se publicará dentro de una semana en este blog. Además, si participas -tienes información más abajo- formulando tu pregunta a brunocardenosa@yahoo.es participarás en el sorteo de tres ejemplares, dedicados, del libro Mentiras Populares, cuya nueva edición -en formato bolsillo- estará a la venta en librerías el próximo 16 de febrero. Ya os anticipamos que será una entrevista sorprendente...

05 febrero, 2010

EXOPOLITICA (Las mentiras de la exopolitica en La Rosa de los Vientos de Onda Cero este sabado por la noche)

Esta semana hace 22 años que viví mi bautismo de fuego. Ya llevaba varios meses con mi grabadora y cámara de fotos haciendo entrevistas por aquí y por allá, pero el 2 de febrero de 1988 una bola de fuego atravesó la Península. Fui en busca de los testimonios; efectué mi primera intervención en radio y escribí mis primeros reportajes. Ha sido, en definitiva, mi “otro” cumpleaños. Si antes de esa fecha ya casi no tenía dudas, a partir de entonces quedaron muchas menos sobre lo que quería hacer y a qué dedicarme en el futuro. No fui el único que vivió un camino parecido; toda una generación -de los que hemos quedado cuatro o cinco, a lo sumo- apostó por lo mismo en esas fechas. No sólo nos fascinaba el enigma ovni sino que teníamos un verdadero espíritu buscador y reflexivo. Y en cierto modo, aquellos tiempos se parecían a los actuales en relación a un misterio que sigue siendo un desafío intelectual y científico sin par.
Fue en aquellos últimos años de la década de los ochenta cuando tras varios años de vacío informativo y de que pasaran realmente muy pocas cosas nuevas cuando emergió ese interés en muchas personas como servidor, al tiempo que “resucitaban” los avistamientos de ovnis y las informaciones al respecto. Pero además, en aquellos tiempos surgió en Estados Unidos una serie de informaciones asociadas a algo que se conoció como Informe Matrix. Aquel “libro” (en realidad, un conjunto desordenado de noticias falsas y exageradas) y que básicamente planteaba que los gobiernos más importantes del planeta habían entablado contacto con seres de otros mundos desde mediados del siglo XX. Mientras, en la actualidad -y tras otro periodo de tiempo de relativa sequía informativa- también están surgiendo informaciones similares o casi idénticas a las propuestas en Matrix pero que ahora se conocen con la denominación de exopolítica.
Sin embargo, hay una diferencia clara entre estos dos fenómenos “mediáticos”. En aquella época, quienes estaban en la órbita de la investigación ovni, salgo algunas excepciones, no dimos por válido el Informe Matrix. Casi nadie se planteaba que eso podía ser válido pese a la penetración que los planteamientos de Matrix tenían en ciertos sectores; y los estudiosos se enfrentaron desde una perspectiva psicosociológica al asunto, intentando averiguar por qué calaba en las creencias, quién estaba detrás de aquella locura, de aquella tontada, y por qué. Con el tiempo y las investigaciones de los estudiosos salió a relucir casi toda la verdad, una verdad que no aclaraba nada sobre el enigma en sí, pero sí lo hacía sobre Matrix, que resultó ser una maniobra de desprestigio muy bien trazada y en la cual incluso aparecieron dos personajes vinculados a servicios de inteligencia. El planteamiento que entonces hubo frente a Matrix fue puramente intelectual. Pero ahora, con la aparición de la exopolítica no ha ocurrido nada de eso, pese a que las modernas tecnologías, con internet al frente serían una herramienta muy válida para desmontar todos y cada uno de los aspectos de la exopolítica. Ha sido al revés: internet se ha convertido en un altavoz de una sola dirección, en el cual, algunos, con espíritu de guerrero místico, incluso han actuado como difusores de una verdad oculta sobre la que no hay ninguna prueba ni la habrá, porque esa “verdad” no existe.
Ninguno de los planteamientos de la exopolítica son válidos. Absolutamente nada es verídico, por mucho que haya adquirido una enorme difusión… Y lo único que se consigue con la exopolítica es desprestigiar un asunto que es un reto fascinante a todos los niveles. Por eso la exopolítica no es ufología, sino sólo un elemento a ser estudiado por su influencia mediática y social. Mientras la exopolítica siga teniendo difusión, todas, y son muchas, de las informaciones válida sobre el enigma ovni estarán sometidas a desprestigio.
Con objeto de aclarar muchos términos relacionados con este asunto, en Onda Cero, en el programa La Rosa de los Vientos, este sábado 6 de febrero haremos un especial en el monográfico con Jesús Callejo y Carlos Canales para explicar qué es la exopolítica, después de que muchos oyentes nos hayan preguntado al respecto.

25 enero, 2010

PARTICIPA EN LA ENTREVISTA A BRUNO CARDEÑOSA (Y entre quienes participen... se sortearán tres ejemplares dedicados de "Mentiras Populares" )


Con motivo de la publicación el próximo 16 de febrero de la nueva edición del libro Mentiras Populares (Booket, grupo Planeta), sobre leyendas urbanas y otros engaños, os proponemos participar en una entrevista con el autor a través de este blog. Para participar sólo hay que escribir al correo electrónico brunocardenosa@yahoo.es y exponer aquellas cuestiones que estiméis oportuno.

La entrevista tiene una “condición”: no se admiten preguntas tópicas del estilo de cuál es tu misterio favorito o si alguna vez has pasado miedo con alguna investigación. Y es que la idea es que sea una entrevista atrevida, con preguntas que si se desea resulten incómodas o incorrectas. Además, para facilitar la participación de los lectores, se solicita que no haya más de una pregunta por correo y si se quiere hacer alguna exposición personal junto a dicha pregunta, se ruega que no exceda de las cinco líneas. El compromiso es claro: se publicitarán todas las preguntas el 15 de febrero, se dejarán en blanco aquellas a las que el autor no se atreva a responder, pero la pregunta se publicará, y cuando se responda el compromiso es con la verdad.

Al margen de lo señalados, los temas son libres. Por supuesto, pueden versar sobre el libro Mentiras Populares, pero también sobre otros trabajos, sobre el programa de radio, sobre la revista Historia de Iberia Vieja, sobre la Cara B, sobre... todo, con libertad y respeto (al menos, el justo). Te guiamos: aquello que siempre quisiste preguntar y que no te atrevías...

22 enero, 2010

La historia de Haití (en clave "Cara B") que no debemos olvidar

Un terremoto ha asolado Haití. Uno de los países más pobres del mundo. Uno de los más violentos. Uno de los que más ha sufrido el colonialismo. Un país que fue posesión de España hasta 1697. Después de Francia. El destino de los esclavos del colonialismo. En 1789, en los tiempos de la revolución francesa, en la isla había 500.000 esclavos, 60.000 hombres libres y 20.000 blancos (los dueños de todo). Pero los haitianos se levantaron y vencieron el 28 de noviembre de 1803. Unas semanas después, el primero de enero de 1804, el país declaró su independencia. El primero del continente -tras Estados Unidos- en lograrlo y en abolir la esclavitud. Nunca se lo perdonaron…
Ahora es necesario saber por qué Haití es el país más pobre de América. Más que nunca, a raíz de la tragedia sufrida, recordar los episodios ocultos de la historia reciente de este país nos puede servir para tener una visión en conjunto de lo que está ocurriendo allí a consecuencia de un terremoto que tuvo la misma intensidad que el acontecido en Los Ángeles en 1989. En aquella ocasión hubo 60 víctimas. Ahora, el número de fallecidos ante un movimiento sísmico idéntico es unas 2.000 veces mayor. Y es que si bien los terremotos no pueden evitarse, sus consecuencias sí. Y para que estas consecuencias se hayan producido en Haití ha sido necesario escribir capítulos indignos en los cuales el mundo rico al que pertenecemos es responsable directo, algo que no tenemos claro -creo- cuando con la excusa de la ayuda humanitaria queremos y pretendemos -quienes nos gobiernan- imponer nuestra forma de hacer las cosas escudándolo como una tutela necesaria.

Dos siglos en busca de la democracia
La independencia de Haití siempre estuvo sometida al hostigamiento de los países poderosos, que son los mismos que ahora se autonombran indispensables para salvar al país. Tras dicha independencia, Francia volvió a invadir el país y le cobró una indemnización por declarar su libertad (¡150 millones de dólares de la época). Inglaterra también actuó de forma similar. Consecuencia: la resistencia y los enfrentamientos se creó una situación que impidió, durante largo tiempo, el despegue económico y social del país. Revueltas, desolación…
En 1915 Estados Unidos invadió Haití para impedir que se ejecutara la norma constitucional que impedía la venta a extranjeros y cobrar la deuda que el país tenía con el Citibank. Y, cómo no, la excusa preferida: pacificar el país. La ocupación duró 21 años, a lo largo de los cuales los dominadores crearon grupos armados como brazo ejecutor del poder. La salida de Estados Unidos tras las victorias haitianas no significó el fin de las injerencias extranjeras, que a partir de entonces se llevaron a cabo por otros medios. En 1957, François Duvalier se alzó de forma cruenta en el poder. Apodado Papa Doc, él y, posteriormente su hijo, Baby Doc, establecieron durante 30 años una de las dictaduras más terribles que recuerda la Historia reciente, lo que no impidió que ambos criminales fueran apoyados desde el exterior, ya que se les consideraba vitales para la lucha anticomunista en el Caribe.
Tras la huida de Duvalier con los bolsillos llenos -es decir, la riqueza que expolió a su país- se abrieron las puertas al FMI (Fondo Monetario Internacional), que impuso sus normas económicas a cambio de créditos para el desarrollo del país, en concreto, a cambio de 25 millones de dólares (a devolver, claro está, y con intereses que duplicaban la cantidad inicial). Se obligó a liberalizar el mercado y todos los servicios básicos fueron privatizados. También se impuso la importación de alimentos rebajando los precios de los aranceles, lo que a la larga provocó la destrucción del sector primario y de las tierras haitianas que comenzaron a sufrir un proceso de deforestación que ha alcanzado el 98 % del territorio del país. Y de la subsistencia se pasó a la dependencia de los productos alimenticios extranjeros, apoyados por la subvenciones, lo que imposibilitó obtener rendimiento a los cultivos propios, que resultaban más caros de producir y no podían competir con los made in usa.
Duvallier hijo, bay doc, abandonó el país a bordo de un avión de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. Después, obtuvo asilo en Francia. Aunque los tonton macoutes, las feroces guerrillas de los Duvalier aún siguieron intentando hostigar al pueblo, finalmente se convocaron las primeras elecciones en la historia del país. Fue en el año 1990. Los comicios los ganó un sacerdote llamado Jean Bertrand Aristide, que obtuvo el respaldo del 67 % de los electores. Por primera vez, la democracia se abría paso en Haití. Sus propuestas levantaron las esperanzas del pueblo. Se propuso, además de impedir las injerencias políticas extranjeras, recuperar la agricultura para producir bienes que pudieran consumirse dentro del país e imponer normas a las industrias extranjeras alojadas en la isla para que no explotaran a los trabajadores locales. Una de sus primeras normas fue duplicar el salario mínimo, que situó en casi tres dólares por día. Sin embargo, aquellas medidas fueron rechazadas por Francia y Estados Unidos, además de por el Fondo Monetario Internacional, que consideraba que no eran adecuadas…

En contra de Aristide y una nueva dictadura
El presidente Aristide comenzó a ser objeto de numerosas acusaciones. No deja de ser paradójico que el Fondo Nacional para la Democracia del Departamento de Estado de Estados Unidos decidiera financiar a la oposición -formada por grupos paramilitares- contra el primer presidente demócrata del país… Uno de los hombre que recibió apoyo fue general Raúl Cédras, que había formado parte destacada del ejército en la época de los Duvalier. Ocho meses después de la toma de posesión del primer presidente democrático, Cédras capitaneó un brutal golpe de Estado que derivó en enfrentamientos y conflictos que sumergieron al país en las ruinas económicas. Una fuerza multinacional dirigida por Estados Unidos lo ocupó para ayudar al golspita, periodo de tiempo durante el cual el grupo que lideró la asonada, el Frente para el Avance y el Progreso de Haití, empleando las técnicas de los tonton machotes, encabezaron la violencia en el país.
Aristide retornó a la presidencia el 15 de octubre de 1994. Un contingente de la ONU fue el encargado de gestionar el regreso y el nuevo gobierno. Pero nunca volvieron a tomarse de nuevo las medidas que tanto habían incomodado a los más poderosos… Para poder regresar a su país, Aristide se comprometió ante el FMI a aplicar las medidas de ajuste económico solicitadas por los gestores de la economía mundial. La presión en su contra llegó hasta el extremo de tener que inaugurar una lápida de homenaje en honor de los miembros de los escuadrones de la muerte que habían sembrado el terror durante las dictaduras.
A las siguientes elecciones no pudo presentarse Aristide por normativa constitucional, ya que no podía mantenerse en el poder dos legislaturas. Las ganó, el 7 de febrero de 1996, René Preval, el actual presidente y la mano derecha de Aristide durante mucho tiempo. El apoyo popular fue muy amplio: 88 % de los votos (aproximadamente, el mismo porcentaje de habitantes del país que vivían por debajo del umbral de la pobreza). No fue fácil para Préval gestionar la situación; más violencia: un ministro de Duvalier fue capturado por terrorismo y un destacado miembro del ejército próximo a los dictadores fue asesinado por desconocidos tras desvelar la existencia de un plan para asesinar a Aristide y Préval. ¿Una ejecución perpetrada por los servicios de Inteligencia?
Durante esos años, el país no avanzó en dirección alguna, si bien se detuvo el crecimiento negativo anual, que se estipuló en un -0,3 %. Bajo esta circunstancia, no tan negativa, hubo nuevas elecciones legislativas en 1999, aunque la oposición tardó varios meses en aceptar las inscripciones electorales necesarias para convocar a las urnas a los habitantes. Finalmente, los comicios se celebraron en mayo con la aplastante victoria del partido Lavalas, encabezado por Préval y Aristide. Pero ni la ONU, ni la OEA ni Estados Unidos se mostraron conformes con los resultados, que volvían a ser un golpe en pleno rostro de quienes desde el exterior niegan el derecho de los haitianos a elegir libremente quiénes gobiernan, por mucho que nadie puede negar que los políticos de Lavalas también están implicados en múltiples casos de corrupción y represión.

Nuevas intromisiones
Las elecciones presidenciales se celebraron en 2001, meses después de que el “mundo civilizado” decidiera embargar las ayudas internacionales. Otra vez ganó Lavalas. Y, por tercera vez, Aristide ocupó el cargo de Jefe de Estado. El país tuvo fuerzas para sacar la cabeza, por poco que fuera. El índice de pobreza se redujo del 80% al 70% y el crecimiento dejó de ser negativo, pero sólo subió al 0 %. Lo que sí que empeoró fue la libertad. Varios periodistas murieron asesinados y decenas de ellos sufrieron amenazas. Hay consenso -si bien no pruebas- en señalar que los responsables del hostigamiento estaban en el Palacio Presidencial o en órganos de poder oficial. Realmente -como señala la investigadora Elsa Bruzzone- en esta nueva etapa el gobierno “se corrompió adoptando hábitos de las antiguas dictaduras”, lo que originó la formación de una Plataforma Democrática que, poco a poco, fue arrancando apoyos en el sector de Aristide. Pero esa -cuyos valores políticos pueden tildarse de izquierdas- tampoco era la oposición que deseaban Estados Unidos y Francia que “prefirieron volver a los antiguos métodos” con un nuevo objetivo amén de la expulsión de Aristide: frenar a la Plataforma Democrática. Pese a todo, no puede negarse que durante todo ese periodo de tiempo -entre 2000 y 2004-, el crecimiento económico de Haití se situó en el 1,4% (1,7 % más que en la década anterior). Por fin signos positivos… ¡No se lo iban a perdonar!
Por aquellas fechas se creó un grupo opositor llamado “los 184“ con el apoyo financiero de Estados Unidos y Francia. Uno de los líderes ideológicos del movimiento fue el francés Dominique de Villepen, que después llegaría a ocupar el cargo de Primer Ministro de Francia. En su informe sobre cómo actuar en Haití se explica que es necesario ir más allá de las palabras y trabajar en colaboración con Estados Unidos. “Nuestros intereses deben unirse para fijar las reglas del juego”, dice textualmente ese informe.
Al frente de “los 184” se situó a André Apaid, testaferro de los dictadores Duvalier. Y se creó una guerrilla armada por estos dos países que comenzó a prepararse en República Dominicana, país que facilitó tiempo después -tras los conflictos civiles originados a comienzos de 2004 por los enfrentamientos sociales, y las elecciones legislativas de 2003, ganadas nuevamente por Lavalas- la apertura de las fronteras para que penetrara en Haití, desencadenando un nuevo conflicto civil. Al frente de esa guerrilla se encontraba el mercenario Guy Phillipe, utilizado en numerosas ocasiones para liderar golpes de Estado. Entre los órganos que presionaron a Aristide también se encontraba la OEA (Organización de Estados Americanos), que “invitó” al gobierno para que cesara la represión contra la oposición, que se negó a nombrar representantes en el Consejo Electoral, bloqueando así cualquier atisbo para validar la situación resultante de la voluntad de los haitianos. Sólo la dimisión de Aristide -exigencia de la oposición- liberaría la situación y calmaría los ánimos de los sectores enfrentados al Presidente, que ocupaba el cargo desde el 7 de febrero de 2001 en sustitución de René Préval.
La conjunción de factores desestabilizadores no tenía fin. Enfrentamientos, denuncias de corrupción, dimisiones de ministros, estallidos de violencia, narcotráfico… Pero sobre todo, en el eje de la situación social se encontraban los 500 millones de ayuda internacional destinados al país pero bloqueados por los países donantes, que exigieron reformas políticas y medidas económicas favorables a la liberalización de la economía frente a las medidas sociales e intervencionistas del Estado, que además reclamaba 22.000 millones de dólares en concepto de indemnización a Francia a causa de la multa que se obligó a pagar por la independencia (En París, sobra decirlo, a nadie se le ocurrió necesario restituir el daño). Finalmente, en mayo de 2003, hubo un principio de acuerdo según el cual el Fondo Monetario Internacional se comprometía a desbloquear parte de esa ayuda, algo menos de 200 millones de dólares, si bien esa ayuda se entregaba en forma de préstamo (es decir, a devolver por Haití con intereses). Poco después, Francia y Estados Unidos solicitaron por enésima vez la dimisión de Aristide…

Golpe de Estado de 2004
Jean Bertrand Aristide, según las noticias transmitidas por las agencias de información, acabó dimiendo de su cargo el 29 de febrero de 2004. Huyó en un avión a la República Centroafricana. Eso es, al menos, lo que decían las noticias. Luego se supo que esa no era la verdad, porque en realidad fue expulsado del país a punta de pistola por parte de soldados norteamericanos que, en teoría, habían desembarcado en Puerto Príncipe para pacificar el país ante las revueltas.
Tras la expulsión de Aristide, una nueva misión de ocupación por parte de la ONU tomó las riendas del poder, en principio, según los acuerdos adoptados, hasta el año 2010. Estados Unidos y Francia apoyaron la iniciativa, pero vetaron cualquier investigación para investigar los verdaderos motivos de la salida del país de Aristide, que se produjo en la madrugada del 29 de febrero, cuando los embajadores de Estados Unidos y Francia entraron en el Palacio Presidencial tras el asalto de los marines norteamericanos. Le pusieron sobre la mesa tres opciones: morir a manos de Guy Phillipe, ser enviado a Estados Unidos para ser juzgado por crímenes y tráfico de drogas o salir del país hacia África a bordo de un avión militar. Los soldados que asistían a la oferta le apuntaban -mientras se decidía- con sus fusiles M-16. Entre quienes hacían la oferta a Aristide también estaba Veronique de Villepen, hermana del futuro primer ministro francés.
El nuevo gobierno interino fue apoyado por Estados Unidos y se impulsó por parte de numerosas naciones un paquete de ayudas de mil millones de dólares, aunque gran parte de ese dinero formaba parte de créditos flexibles (créditos al fin y al cabo, pero a los que se le añade la coletiya de flexible para disimular la realidad). Una vez más, la ayuda humanitaria se convertía en un negocio que hipotecaba aún más las arcas del Estado, cuya deuda exterior no ha hecho más que crecer. También la violencia: en 2005 se produjeron 10.000 asesinatos.
En nuevas elecciones en 2006, René Preval ganó otra vez. El voto de los haitianos volvía a dar la espalda a los países que lideraban las injerencias… Aunque los resultados electorales fueron impugnados por la oposición apoyada desde el exterior, el temor a nuevos baños de sangre en un país repleto de soldados de la ONU, obligó a la comisión electoral a aceptar los resultados pese a que Francia y Estados Unidos no apoyan a Préval, el actual presidente, cuyo palacio de gobierno también ha quedado en ruinas a consecuencia terremoto, que llega tras los cuatro huracanes sufridos en tiempos recientes por los haitianos, que provocaron un éxodo masivo del norte al sur, es decir, en dirección a Puerto Príncipe. Lo que faltaba para rematar con 100.000 muertos los 200 años de desgracias…

Terremoto: solidaridad y… ¿nueva invasión?
El pasado sábado 16 de enero comenzaba La Rosa de los Vientos en Onda Cero con una reflexión sobre lo ocurrido en Haití. En esa introducción recordaba que los terremotos son inevitables, pero sus consecuencia sí están determinadas. De no haber sufrido los 200 años de injerencias, manipulación, odio, conspiraciones… que ha tenido que soportar este país, con total seguridad lo ocurrido no habría partido el alma del medio mundo, que se ha lanzado en una carrera de ayuda humanitaria sin par. Pero señalaba que esa ayuda humanitaria -y me han cosido a navajazos por el comentario, cuando en realidad no me estaba refiriendo a las bien intencionadas obras de millones de ciudadanos anónimos- no era más que un parche cuando no una hipócrita pose por parte de quienes por acción u omisión son culpables de que la tragedia haya tenido la dimensión que ha tenido.
También señalaba en esa introducción -en algún foro me llamaron borracho y drogadicto por decirlo, y un presunto militar norteamericano me dijo por correo privado que me merecía una buena bofetada por lo dicho- que la ayuda humanitaria (insisto, la que lideran los países e instituciones internacionales, no los ciudadanos) era una forma de limpiarse la conciencia de cara a sí mismos y a la opinión pública. También dije que con la excusa de esa ayuda humanitaria se estaba llevando a cabo una intromisión de facto, casi incluso una ocupación militar del país. También -todo hay que decirlo- me han llovido comentarios positivos de quienes sí han entendido lo que quise señala y que comparten esa misma opinión que, estoy seguro, es la opinión de mucha gente… silenciada o callada.
Diez días después de la tragedia todas esas ideas se han fortalecido. Ver cómo las tropas -más de diez mil soldados, de momento- tomaban el país con una puesta en escena digna de la mejor película pero indigna para el sentido común, ha sido una confirmación a todos los miedos. Ver cómo los helicópteros aterrizaban, en lo que parecía una operación del asalto, en los prados que se abren frente al derruido palacio presidencial ha sido una escena poderosa… y angustiosa, sostenida para hacerla excusable, sin querer o queriendo, por un puñado de mensajes repetidos hasta la saciedad durante todos estos días: “Vacío de poder en Haití tras el terremoto”, “se desata la violencia” (que ha sido la misma en la que vive el país desde hace mucho tiempo, mucho menor en todo caso de la sensación que se ha transmitido), “han comenzado los saqueos” (con el mensaje implícito que esconde el titular: los haitianos son incontrolables, violentos… ¿quién no saquearía un supermercado derruido si se muere de hambre?), “Haití no existe” (diciéndonos con ello que las estructuras sociales y administrativas han quedado destruidas… ¡cómo que no existe!), etc. En definitiva, toda una serie de mensajes, a veces rozando la discriminación social y racial, que justifican la idea de que sólo las tropas internacionales son capaces de ordenar el reparto de ayuda humanitaria, afirmación que por un lado no responde a la realidad (no está llegando esa ayuda de forma adecuada, incluso se ha impedido a quienes verdaderamente ayudan efectuar su trabajo, por ejemplo, aterrizar en el aeropuerto porque había que dejar paso a algún líder internacional que llegaba en su jet para tomarse la foto) y que por otro usurpa al pueblo haitiano toda independencia y capacidad. Si los 200 años de intromisiones enterraron al pueblo haitiano ya antes del terremoto, la gestión de esa ayuda no está haciendo más que prorrogar esa situación. Hay tantas cosas perversas en todo lo que está ocurriendo…
En su primer anuncio, el presidente de Estados Unidos prometió una ayuda de 100 millones de dólares. Suena a mucho, pero es incluso menos que lo que le costó Ronaldo al Real Madrid, si bien habrá algunos que dirán que esa afirmación es demagógica: ¡qué palabra-comodín tantas veces usada para zanjar una discusión! Será demagogia, pero es verdad, que a la postre es lo que importa: con todo el valor económico de esa ayuda humanitaria sería imposible fichar a todos los jugadores de ese mismo equipo de fútbol. La ayuda humanitaria -repito, la de los ciudadanos- es noble y loable, necesaria incluso (siempre que no la capitalicen los de siempre como si fuera suya). Pero junto a esa ayuda humanitaria debería haber exigencias por parte de quienes la han ejercido: la exigencia de que dejemos al pueblo haitiano (y a todos, que son decenas, que han sufrido historia similares) decidir su futuro sin ningún tipo de influencia, de dominios, de injerencias…

13 enero, 2010

HAITI: TERREMOTO... E INTERESES

Haiti ha sufrido una devastadora catástrofe. Un terremoto de 7,3 grados con epicentro a pocos kilómetros de la capital ha dejado al país en situación catastrófica. Doce horas después del temblor todavía no hay datos oficiales sobre la magnitud de la tragedia, pero sabiendo cómo son las condiciones geológicas y estructurales del país y en general de toda la isla, no es aventura afirmar que nos vamos a enfrentar en las próximas horas y días a informaciones que serán difíciles de asimilar y a cifras de víctimas que nos van a hacer padilecer. Lo que sí sabemos es que varios países han empezado a mostrar su solidaridad (¿dónde han estado mientras dejaban morir de hambre a este país o cuando grandes potencias decidieron en varias ocasiones frenar intentos de desarrollo cambiando gobiernos a su antojo con la consiguiente deriva de miseria que iba a significar?) Pero ahora sí, Hillary Clinton, la ministra de Asuntos Exteriores de Estados Unidos ha efectuado unas declaraciones diciendo que va a ayudar a Haití. Sus declaraciones me han producido un rechazo inmenso: "Proporcionaremos asistencia civil y militar, así como ayuda humanitaria. Nuestras oraciones están dedicadas en estos momentos a la gente que ha sufrido, a sus familias y seres queridos". ¡Exacto! Primero la ayuda civil y militar -la humanitaria es menos importante- no vaya a ser que no puedan contralar el país... En el devastador tsunami de hace cinco años en Asia, ya hicieron lo mismo: camuflar una operación política y militar como ayuda humanitaria. Y ahora, o mucho me equivoco, o lo van a volver a hacer...

30 diciembre, 2009

TRAS EL “ATENTADO” DE NAVIDAD… FELIZ AÑO 2010

En cuestiones de geoestrategia internacional (porque de eso va lo que pasa), al paso que llevamos año tras año por estas fechas, lo más creíble de la Navidad van a ser los Reyes Magos. Y eso que, según la tradición, eran persas. Posiblemente, antes o después los acusen de ser de Al Qaeda.

La versión oficial
He aquí la versión oficial, es decir, las cosas tal como nos las han contado (y tal como nos obligan a repetirlas): el día de Navidad hubo un intento de atentado en un avión que cubría el trayecto entre Ámsterdam y Detroit a cargo de un islamista radical, nigeriano y de 23 años, llamado Umar Farouk Abdulmutallab. El explosivo que portaba era el potente PENT, pero el dispositivo falló. El terrorista actuaba a las órdenes de Al Qaeda y se había formado como extremista en Yemen. Aunque el nombre del terrorista estaba en las listas de sospechosos, algo falló en los sistemas de seguridad, que el presidente de Estados Unidos ha ordenado revisar.

El incidente del segundo avión
A grandes rasgos, esa es la versión oficial, a la que luego se han ido añadiendo diversos elementos que no hacen sino alimentar más el temor y el miedo a las acciones que puedan llevar a cabo las huestes de Bin Laden.
Como consecuencia de esa sensación se explica -se explica, se justifica y lo peor de todo, ¡se excusa!- lo ocurrido 24 horas después cuando un pasajero nigeriano (ahí están los nuevos “malos”, ahí y en Yemen, que para algo se está bombardeando desde hace semanas algunas regiones del país, sin que esos bombardeos merezcan la atención mediática) que viajaba en el mismo vuelo y efectuaba el mismo trayecto fue detenido a consecuencia de su sospechosa actitud.
Lo ocurrido en ese segundo vuelo es un ejemplo de hasta qué límite están llegando las cosas. El nigeriano visitaba el baño con frecuencia, a veces durante mucho tiempo. Incluso parecía nervioso. Ambos comportamientos delatan ahora a un presunto terrorista…
Horas después de darse a conocer la noticia del segundo incidente, se informó de que se trataba de una falsa alarma. Pero no por ello nadie pide disculpas; incluso se justifica que el ciudadano nigeriano fuera detenida debido a su “actitud verbalmente inadecuada”.
Lo que en realidad pasó es que el nigeriano tenía problemas intestinales y requería visitar el baño a menudo (no hace falta ser más explícito), lo que motivó que algunos pasajeros sacaran a relucir sus prejuicios (¿hubiera pasado lo mismo si la diarrea la hubiera sufrido un rubito alto de Ámsterdam?) y arremetieran contra un comportamiento que era a todas luces sospechoso (¿alguien nos quiere explicar por qué ahora esa es una actitud peligrosa?). Lógicamente, el sospechoso se cabreó y levantó la voz contra quienes le acusaban de terrorista. Pero como no fue lo suficientemente sumiso como para admitir que estaba haciendo cosas muy raras, le arrestaron.

Actitudes sospechosas
Muy pocas voces se han levantado para denunciar lo ocurrido en ese segundo vuelo. Da la sensación de que se autoriza por razones “morales” y de situación el hecho de que alguien con actitud sospechosa (¿qué demonios es eso?) y con un comportamiento verbalmente inadecuado (vuelvo a preguntar: ¿qué demonios es eso?) sea detenido. Nadie dice que a los pasajeros del vuelo les han estropeado las neuronas y que la sociedad recibe mensajes aterrorizantes que modelan las ideas dominantes a extender, con lo cual se busca que en realidad suceda esto, que no es sino una suerte de actualización de la “policía del pensamiento” que planteaba Orwell en su novela “1984“, una policía que actuaba según los pensamientos “asociales” de los acusados. Pero la visión de Orwell se ha quedado corta: esa policía también puede actuar si una diarrea es extraña, si quien está enfermo se cabrea, si alguien cuestiona las corrientes de comportamiento histérico que se ha generado, etc.
Me hubiera gustado que alguien efectuara otro tipo de lectura. Una lectura algo más crítica, pero el problema es que esa otra interpretación de lo sucedido en el primero -y en el segundo- de los vuelos no sirve para favorecer negocios relacionados con la seguridad, futuras maniobras asociadas a la geopolítica de dominación mundial o corrientes de opinión tendentes a mantener a los ciudadanos bajo una serie de normas que permiten a “los de arriba” campar a sus anchas.

Una lectura crítica
Alguien podría haber dicho lo que falló en las listas de sospechosos que se manejan no es que alguien que estaba en ellas subiera a bordo de un avión, sino que la existencia de listas en las que aparecen los nombres de ¡¡¡¡550.000!!! personas son una exageración sin sentido, ya que nadie en su sano juicio puede creer que hay más de medio millón de personas planeando atentados en aviones.
Lo que imposibilita esa inmensa lista no es que haya atentados, sino que se pueda gestionar de forma eficiente. Pero además se imposibilita la libertad -y ya ha pasado- de que muchos cientos de miles de personas puedan no subir a un avión por formar parte de esa lista. Hace no mucho tiempo, a un buen amigo mío le retuvieron en su aeropuerto de destino en Estados Unidos ya que aparecía en las listas -convertido en sospechoso- porque había visitado Jordania en varias ocasiones en tiempos recientes.
También me hubiera gustado que en esa lectura crítica alguien hubiera dicho que, en vez de fallar, las medidas de seguridad (rayos X, cacheos, etc.) fueron atinadas, ya que sólo permitieron que el sospechoso subiera a un avión con un explosivo totalmente inadecuado en su composición y formación. Si hubiera llevado algo verdaderamente peligroso no hubiera superado esos controles, pero nadie piensa en eso.
Precisamente, desde ese mismo aeropuerto de partida en Ámsterdam he viajado a Estados Unidos. Allí, las medidas para ese tipo de vuelos son exageradas, incómodas, molestas… Por no hablar de los tipos que las llevan a cabo, para quien eres sospechoso por naturaleza hasta que se convencen de lo contrario. El gran problema es que medidas como las que existen en ese aeropuerto son jaleadas por una opinión pública a la que cada vez se le dice más qué es lo que tiene que pensar.
Hablando de explosivos, también me gustaría que en esa lectura crítica alguien hubiera señalado que lo que portaba el sospechoso no era, tal como se ha dicho, un sofisticado mecanismo, un potente explosivo, etc. Era, sin más, afortunadamente, una chapuza que no valía para nada. Por mucho que lo hubiera intentado, lo que ese individuo estaba haciendo jamás hubiera causado una explosión como la que nos han pintado. Hubiera necesitado otro procedimientos, otros elementos, más mecanismos técnicos, etc.
También me hubiera gustado que en esa lectura crítica, alguien hubiera afirmado que el sospechoso -como ya hay suficiente información para decirlo- estaba de loco de atar y era un enfermo mental (los terroristas también lo son, pero me refiero a un caso de libro, a una enfermedad tipificada). Que el sospechoso diga (o lo que nos han dicho que dice, que nadie se plantea otras posibilidades) que es de Al Qaeda no significa nada mientras no se demuestre, al tiempo que tampoco significa nada que alguien haya reivindicado (¿¿¿se reivindican los fracasos???) el atentado en nombre de Al Qaeda, no sólo sin demostrar que pertenecen a Al Qaeda sino incluso aunque se demostrara, ya que sabido es que la supuesta Al Qaeda lo ha hecho en muchas ocasiones, para publicitarse a costa de la acción de un demente.
También me hubiera gustado que en esa lectura crítica alguien sacara a relucir los bombardeos que está sufriendo la población civil en algunas zonas de Yemen, bombardeos de los que nadie habla pero que dirigidos por el gobierno de ese país con la colaboración de Estados Unidos porque entre los bombardeados hay supuestamente rebeldes apoyados por Irán y Al Qaeda. Nadie se plantea que los principios islámicos de Irán y de Al Qaeda no sólo no se parecen sino que son opuestos. Tampoco se plantea nadie que no existen pruebas reales de esos vínculos. Lo único que se ha demostrado es que los rebeldes yemeníes, entre los cuales hay un minúsculo grupo que dice estar en la órbita de Al Qaeda, están en contra de su gobierno por sus acciones tiranas, pero el presunto apoyo de los malos justifica muy bien la acción bélica; mientras a unos les sirve para mantenerse en el poder, a los otros les permite que esos que se mantienen en el poder puedan seguir cediendo la explotación de recursos naturales en el país a un ínfimo coste, así como el recorrido de sus petroleros a través de los mares que se extienden frente a las costas.
También me hubiera gustado que en esa lectura crítica alguien hubiera clamado al cielo por el hecho de que ahora se vea con buenos ojos incrementar las medidas de seguridad, que según fuentes oficiales pueden llegar a ser ilimitadas. Y no sólo se critica sino que en esa lectura de los hechos, los creadores de opinión las solicitan y racionalizan en función de lo ocurrido. Se han visto incluso reportajes en grandes cadenas en los que se da voz a pasajeros que dicen sentirse más tranquilos con medidas reforzadas y en los que se informa que esas medidas son bien aceptadas. Aunque fuera así -que por desgracia, no tengo tan claro que no lo sea- también me hubiera gustado que alguien recordara que las medidas de seguridad que vulneran los derechos de los ciudadanos no generan más seguridad -así es la paradoja- sino que recortan la libertad a costa de volvernos más sumisos.
Fíjense que entre las medidas va a estar la de impedir a nadie levantarse durante la última hora de vuelo ni para ir al servicio (imagínense lo que le hubiera pasado al nigeriano del segundo vuelo…), ni utilizar el equipaje de mano (no vaya a ser que alguien coja un libro para leer… y encima su culturice, que eso sí es sospechoso) ni tener nada encima de las piernas, ni siquiera una pequeña manta, aunque se muera uno de frío con el aire acondicionado que en los aviones emplean a todo tren.
Ojalá alguien hubiera dicho que la seguridad que justifica quitar libertad es la puerta que conduce a los peores regimenes. Yo, aunque pierda seguridad, quiero correr el riesgo porque quiero seguir siendo libre. Admito el supuesto precio a pagar. Hablando de precio a pagar: los escáner corporales que se van a acabar imponiendo en aeropuerto de todo el mundo (tiempo al tiempo) cuestan en sus versiones más baratas (a lo que hay que sumar personal y otros muchos costes, que a más de uno le alegrarán el bolsillo) unos 150.000 euros, diez veces más que los actuales, que ahora nos dicen -qué casualidad- que están obsoletos. En los nuevos que se quieren imponer se ve el cuerpo completamente al desnudo. Para eso, y puestos a tomar medidas irracionales, sería mucho más barato y entretenido impedir que los pasajeros puedan subir vestidos al avión…
Dicho esto, Feliz Año 2010 a todos.

15 diciembre, 2009

...Y "LO QUE SÉ DEL MIEDO", LÍDER EN TELEVISIÓN TDT

Apenas 48 horas después de que se conocieran los excelentes resultados de audiencia de "La rosa de los vientos" en Onda Cero, el programa de televisión "Lo que sé del miedo", presentado por Bruno Cardeñosa, que se emite la noche del sábado en Antena Neox (Grupo Antena 3) alcanzó el liderazgo en su franja horaria este sábado 14 de diciembre entre todas las televisiones nacionales de TDT. Aún con los ajustes en horario, el programa ha seguido su evolución hasta alcanzar el primer puesto de audiencia.

También la revista "Historia de Iberia Vieja" (Ed. América Ibérica), dirigida por Bruno Cardeñosa, ha casi duplicado sus ventas en los últimos meses. Y como se comentó en el anterior post, el programa "La rosa de los vientos", ha logrado en el último estudio de audiencia su mejor registro histórico entre sábados y domingos, día este último en el que llega a alcanzar a las dos de la madrugada el liderato absoluto de la radio española en su horario.

Demasiados éxitos, pero como no se repiten tan a menudo en un mundo tan cambiante, no está de más celebrarlo por todo lo alto.